Cuadernillo para defender los derechos sexuales

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Alguna vez te has preguntado ¿qué pasaría si tu no pudieras decidir con quién establecer una relación amorosa o sexual? o ¿si no pudieras decidir el cuándo y cuantos hij@s tener? o ¿que no tuvieras conocimiento sobre cómo prevenir un embarazo?

Aunque parezca inverosímil aún siguen presentándose situaciones de este tipo en algunos contextos sociales y comunidades determinados de nuestro país; más aún, hay situaciones en las que a jóvenes u adolescentes se les niega información sobre métodos anticonceptivos y de prevención de infecciones de transmisión sexual (ITS) de manera objetiva y científica o en las que no hay servicios de salud sexual y reproductiva cercanos y confiables en los que respeten su privacidad. ¿Por qué se presentan este tipo de situaciones?

  1. Porque existe la dificultad de ubicar que la construcción de ciudadanía empieza por generar capacidades en las personas, para que puedan decidir y sean autónomas y que el espacio más inmediato de autonomía es su cuerpo.
    Es decir, socialmente hay obstáculos para que las personas podamos reflexionar, imaginar, auto normar y concretar nuestra sexualidad. Pero, más aún, que podamos transformar esas reflexiones o imaginarios sobre nuestro cuerpo y sexualidad en demandas que accedan al espacio público y sean procesadas por el poder político para convertirse en derecho o transformar el derecho. Esto se refleja claramente en los casos de agresiones contra jóvenes gays o en los casos de mujeres jóvenes que tienen derecho a un aborto legal y les han negado el servicio anteponiendo los prejuicios y la moral a su derecho a decidir sobre su vida.
  2. Porque cotidianamente las y los jóvenes enfrentan diversas situaciones en el ejercicio de su sexualidad y reproducción, que rebasan el terreno de lo privado y que en sí mismas vulneran el ejercicio de los derechos fundamentales y los derechos humanos, derivando algunas en violaciones a los mismos.
  3. La mayoría de las experiencias de documentación a situaciones violatorias de los derechos humanos se enfocan a los derechos civiles y políticos o a los derechos económicos sociales y culturales, en grupos como mujeres, niños, refugiados desplazados o población en general, pero no hay una vinculación con los ddss y ddrr en referencia a jóvenes. A pesar de que son una expresión de los derechos humanos y los derechos fundamentales, pues, si bien no existe una definición jurídica puntual de estos derechos, si los encontramos “desperdigados” en distintos instrumentos de derechos humanos.
    En el caso de nuestro país, están contenidos en los derechos fundamentales que señala la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Cabe señalar que esta dificultad complejiza el hecho de poder identificar violaciones a los ddss y ddrr y por lo tanto de contar con mecanismos institucionales claros para su justiciabilidad. Al mismo tiempo, por ser derechos demandados por ciertos grupos de la sociedad como las mujeres, las personas gays, lesbianas o trans, o quienes viven con VIH-SIDA, se identifican con estos grupos específicos, pero no con el conjunto de la sociedad.
  4. No se reconoce la diversidad formas de agregación y participación juvenil que existen.
    En particular, en la Ciudad de México se ha caracterizado por ser un semillero de diversos grupos y colectivos juveniles, trabajando en distintas temáticas (cultura, medio, ambiente, deporte, derechos humanos, etcétera), diseñando sus propias estrategias para responder a sus necesidades. Sin embargo, en este amplio universo de agrupaciones juveniles, existen pocos involucrados en defender y promover los ddss y ddrr, porque en su quehacer cotidiano, no los ubican como relevantes y articulados a sus luchas de promoción de los derechos humanos, a pesar de ser la sexualidad una de las temáticas que tocan permanentemente en sus demandas. Por otra parte, la mayoría de estas organizaciones no cuentan con recursos y una estructura que les permita implementar acciones que tengan impacto y permanencia en el tiempo.

La participación de jóvenes o grupos organizados en la promoción, difusión y defensa de los ddss y ddrr fortalece a las y los jóvenes como sujetos políticos, con capacidad de participar e involucrarse en la toma de decisiones, fundamentando sus demandas desde una perspectiva juvenil, de género y de derechos humanos.

 

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*El texto publicado forma parte de la introducción de este Cuadernillo

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