¿Debería permitirse que los hombres decidan no convertirse en padres?*

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Zoë Lawton

Matt Dubay y Lauren Wells se habían separado cuando ella descubrió que estaba embarazada. Sólo habían salido por unos meses y tenían opiniones opuestas sobre la paternidad: Wells quería tener al niño; Dubay no quería ser padre. Cuando el estado de Michigan lo presionó para pagar la manutención del hijo, Dubay se negó.

La batalla legal resultante se convirtió en uno de los casos sobre los derechos reproductivos de los hombres más destacados hasta la fecha. Sin embargo, desde que transcurrió este caso, que llegó a su décimo aniversario este año, nada ha cambiado mucho.

En el juicio, Dubay, de 25 años, presentó un nuevo argumento legal: Cuando un niño no es planeado, los hombres deben tener un derecho equivalente al derecho de la mujer a abortar. En otras palabras, las mujeres pueden elegir si quieren o no asumir las responsabilidades legales y financieras que vienen con la paternidad —al abortar un feto— y por lo tanto, los hombres también deberían tener esa elección.

Para ser claros, Dubay no estaba argumentando que un hombre debería ser capaz de decidir si una mujer debe o no tener un aborto. Más bien, si una mujer elige tener al niño, el hombre involucrado debería ser capaz de optar por no cumplir con las obligaciones legales de la paternidad. Eso significa que no hay relación legal con el niño y ninguna responsabilidad de pagar la manutención por los próximos 18 años.

El juez se pronunció en contra de Dubay y señaló: “Si la caballerosidad no está muerta, su viabilidad está en riesgo por el demandante”.

El caso fue considerado “el equivalente masculino de Roe v. Wade“. Hubo opiniones tanto del Centro Nacional para los Hombres como de la Organización Nacional de Mujeres, mientras se desataba un circo mediático.

Roe v. Wade les dio a las mujeres el control de sus vidas reproductivas, pero no hay nada que haya cambiado en las leyes para los hombres”, explicó Mel Feit, director del Centro Nacional para los Hombres, en un comunicado de prensa emitido en aquel entonces. “Las mujeres tienen ahora el control de sus vidas después de una concepción no planeada, pero los hombres son forzados rutinariamente a ceder el control, a ser financieramente responsables de las opciones que sólo se les permite tomar a las mujeres, y a renunciar a la elección reproductiva”.

Kim Gandy, entonces presidenta de la Organización Nacional de Mujeres, le dijo a CNN “Los hombres han tratado de evadir la responsabilidad de sus hijos durante años. Este individuo no debería salirse con la suya”.

Dubay, por su parte, explicó su versión de la historia en una entrevista en vivo con Dr. Phil: “Forzarme a ser un padre financiera, mental y físicamente, no es algo que sienta que es justo”, explicó en el programa. Cuando se cuestionó a Dubay sobre el asunto, dijo que habían utilizado condones inicialmente pero no hacia el final de su breve relación. Wells también le dijo que estaba tomando la píldora.

Para cuando salió la entrevista, Wells había dado a luz. Ella se mantuvo fuera del centro de atención, pero emitió una declaración por escrito en la que dijo que su enfoque estaba en proporcionar un buen hogar para la bebé Elizabeth. “Estoy decepcionada de que Matt haya decidido no participar en la vida de Elizabeth hasta el momento, y en su lugar haya elegido deslindarse de cualquier responsabilidad de nuestras acciones consensuales del año pasado”, escribió. “Creo que la vida comienza en la concepción y de ahí florece. Asumo la responsabilidad de mis actos y haré lo mejor que pueda, como adulta y madre, para proteger y proveer a nuestra hija”.

Dubay apeló, pero fue rechazado de nuevo. Nancy Gibbs, entonces redactora y actualmente editora de TIME, describió el caso como un “truco legal“, pero señaló que “como una forma de llamar la atención sobre el doble estándar y las consecuencias no deseadas, la campaña tiene sentido”.

En otras palabras, Dubay nunca tuvo la oportunidad de ganar, pero el caso provocó un debate digno de discutirse. ¿Deberían los hombres tener el mismo derecho a controlar sus vidas reproductivas y sus futuros financieros como las mujeres?

Por un lado está el argumento de que debe haber un campo de juego nivelado: mujeres y hombres deben tener el derecho de optar por no convertirse en padres si así lo desean. Una mujer puede elegir hacerse un aborto para no tener un hijo, sin que el hombre involucrado interfiera con su elección. Sin embargo, si ella decide tenerlo, el hombre debe tener el derecho de elegir si quiere ser padre y asumir los derechos y responsabilidades legales que eso conlleva. Ambos deben ser capaces de decidir lo que quieren hacer, con base en sus propias circunstancias y creencias individuales, y ninguno debe ser capaz de interferir con la decisión de la otra persona. Esencialmente, se trata de que ambos sexos alcancen la igualdad reproductiva y la autonomía.

La forma en que esto funcionaría en la práctica es un poco más enredada. Frances Goldscheider, una profesora retirada de sociología de la Universidad de Brown, fue una de las primeras académicas en presentar una propuesta para lo que ella denominó un “aborto financiero“. Funcionaría más o menos así: Se le notificaría a un hombre cuando un niño fuera concebido accidentalmente, y él tendría la oportunidad de decidir si quiere asumir o no los derechos y responsabilidades legales de la paternidad.

La decisión tendría que hacerse en un corto período de tiempo y una vez que el hombre hubiera tomado su decisión, tendría esa obligación durante toda su vida. Esto significa que un individuo no podría negarse a ser padre unos años después de nacido el hijo, cuando ya no le es conveniente. La decisión también se registraría legalmente, tal vez en el acta de nacimiento del niño, o en una orden judicial.

Pero los críticos señalan que los derechos reproductivos iguales para hombres y mujeres simplemente no son realistas. Como concluyeron los jueces en el caso de Dubay, el derecho de una mujer a abortar y el derecho de un hombre a rechazar la paternidad no son muy análogos. Con el aborto, una mujer decide si va a traer o no un niño a este mundo. El derecho del niño a una relación legal con su padre —y, en particular, el derecho al apoyo financiero para ayudar con la educación del niño— debería superar el derecho de un hombre a no querer involucrarse. Además, al final del día, ambos padres fueron responsables de la concepción del niño, por lo que ambos deberían asumir la responsabilidad de éste cuando nazca.

Susan Appleton, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Washington, ha escrito extensamente sobre la reproducción y el arrepentimiento, más recientemente en el Yale Journal of Law and Feminism. Me dijo que en el derecho familiar hay una fuerte política de “responsabilidad personal”. En otras palabras, “Dubay tomó la decisión de tener relaciones sexuales heterosexuales sin usar la anticoncepción por sí mismo, asumió el riesgo de convertirse en padre cuando eyaculaba”, comentó Appleton.

Appleton enseña casos como el de Dubay v. Wells a los estudiantes en su curso de Derecho Familiar. “Ellos aprecian los argumentos de Dubay sobre la injusticia y la desigualdad, pero casi siempre llegan a la conclusión de que ningún otro resultado es posible”.

Diez años más tarde, el status quo que Dubay desafió sigue vigente hoy en día. Y no ha habido muchos casos similares desde entonces, en parte debido al precedente establecido por el resultado de Dubay v. Wells.

Los políticos también han rechazado proponer cambios legislativos que permitan a los hombres tener derechos reproductivos, quizás debido a la suposición de que hacerlo abriría las puertas para que un número sin precedente de hombres optaran por no convertirse en padres. En el futuro previsible, por lo menos, la idea del derecho de un hombre a elegir seguirá acumulando polvo en los libros de historia jurídica.

*Publicado en vice.com [noviembre 4, 2016]

Foto: confessionsofanadoptiveparent.com

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